Adaptación 17 de febrero de 2025 5 min

El primer día de nido: cómo preparar a tu hijo (y a ti)

El primer día de nido puede ser más difícil para los papás que para los niños. Te contamos cómo preparar la transición de forma tranquila, sin culpa y con amor.

Hay algo que nadie te dice antes del primer día de nido: que probablemente a ti te cueste más que a tu hijo.

No porque tu hijo no llore. Puede que sí. Sino porque ver a tu hijo llorar mientras te vas es una de las experiencias más difíciles de la crianza temprana. Y sin embargo, miles de familias lo atraviesan cada año, y casi todas dicen lo mismo después: "Fue más difícil de lo que esperaba, pero mucho mejor de lo que temía".

Esto es lo que puedes hacer para que ese proceso sea lo más tranquilo posible para los dos.

Antes del primer día

Habla de ello, pero sin dramatismo. A partir de los 2 años, puedes contarle a tu hijo que pronto va a ir a un lugar nuevo, con otros niños, con una maestra, donde van a jugar y explorar. No lo prepares semanas antes si es pequeño, con unos días es suficiente. El exceso de anticipación puede generar más ansiedad que alivio.

Visita el nido antes si puedes. Muchos nidos ofrecen visitas o clases modelo. Que tu hijo conozca el espacio, vea los juguetes, vea la maestra, antes de que sea "el día oficial", hace una diferencia enorme. El lugar deja de ser desconocido.

Prepara un objeto de transición. Un peluche pequeño, una foto tuya, algo que tu hijo pueda llevar en la mochila. No es un mimo: es una herramienta psicológica reconocida que ayuda a los niños a manejar la separación.

El Gran día

Llega tranquilo/a. Los niños pequeños son extraordinariamente sensibles a las emociones de sus padres. Si entras al nido con angustia visible, tu hijo la captará antes de que digas una palabra. No tienes que fingir alegría forzada, pero sí intentar llegar en un estado de calma.

La despedida: corta y amorosa. Este es quizás el consejo más importante. Una despedida larga, con muchas vueltas, muchos besos de más, mucho "¿estás bien? ¿seguro?" alarga el dolor sin reducirlo. La mejor despedida es cariñosa, clara y breve: "Te quiero mucho, ahora vas a quedarte con la miss, yo vengo a buscarte después". Y luego te vas.

No te quedes espiando por la puerta. Es tentador. Pero si tu hijo te ve dudando, la señal que recibe es: "hay algo de qué preocuparse aquí". Confía en el equipo del nido.

Si tu hijo llora

Va a pasar. Y está bien.

El llanto en la adaptación no es señal de trauma ni de que tomaste una mala decisión. Es la forma en que los niños pequeños procesan la separación. Lo que importa es lo que pasa después del llanto: ¿se calma? ¿se distrae? ¿logra conectar con algo del entorno?

Un buen equipo docente sabe cómo acompañar ese llanto sin ignorarlo ni dramatizarlo.

Lo que sí debes observar con atención: si el llanto persiste semanas después sin mejoría, si tu hijo deja de comer o de dormir bien, o si muestra síntomas físicos recurrentes (dolores de barriga, cefaleas). En ese caso, habla con el equipo del nido para revisar juntos el proceso.

Después del primer día

Cuando lo recojas, no lo interrogues con preguntas. "¿Qué hiciste? ¿Te gustó? ¿Hiciste amigos?" puede ser abrumador para un niño pequeño que acaba de atravesar una experiencia intensa.

Mejor: un abrazo largo. Y si quiere contarte algo, que salga solo.


En Santa María Reyna la adaptación se hace contigo

Sabemos que leer esto ayuda, pero vivirlo es otra cosa. Por eso en nuestro nido no hay prisa ni cronómetro. Acompañamos a cada familia a su ritmo, y si tu hijo necesita que estés con él los primeros días, o las primeras semanas, te esperamos. De hecho, animamos a los papás a quedarse el tiempo que sea necesario, especialmente con los más pequeños de 1 a 2 años, hasta que tanto el niño como ustedes se sientan tranquilos.

La adaptación no es un trámite: es el primer vínculo con nosotros. Si tienes más preguntas sobre cómo manejamos la adaptación, escríbenos con gusto.

¿Quieres conocer el nido en persona?

La mejor forma de entender nuestra propuesta es viviéndola. Agenda una visita gratuita y trae a tu hijo/a.